

Me dibujaste que, el amor no es como realmente lo pintan. Cantaste, aquello que nunca oí en las canciones. Convertiste mis lágrimas en sonrisas y te hiciste imprescindible en mi ajetreada vida.
DAVID CONDE.

Quiero viajar por tu autopista, por esa que tu llamas espalda. Quiero recorrerla con tan sólo la yema de mi dedo, despacio y sin prisas. Quiero terminar por donde empieza tu cadera, deslizándome desde allí hasta tus pies. Quiero montarme en la montaña rusa de tu pecho y caer en picado en tu boca, para quitarme el miedo del cuerpo y descargar en ella toda mi adrenalina. Quiero poder, quiero correr, quiero morder, quiero saborear, quiero despertar, quiero comer, quiero beber, quiero saltar, quiero emborracharme con tu saliva. Mi medicina, mi cocaína y mi adicción. Quiero acariciarte la cara y morderte los labios, mirarte a los ojos y alborotarte el pelo. Quiero montarme en todas tus atracciones, hasta en las que me dan miedo. Quiero que mi entrada sea gratis y permanente para toda una vida, quiero dormir en cada balcón y despertarme en tu único rincón. Quiero que hagamos el amor hasta que el sol logre encontrarnos en la madrugada y quiero que empecemos antes de que nos consiga atrapar la luna. Quiero que nos saciemos tanto que podamos derretir el hielo con tan sólo arrimarnos, que me mires a los ojos y que salten chispas, que podamos encender mil hogueras con tal sólo agarrarnos la mano. Quiero querer y puedo hacerlo, puedo poder y quiero hacerlo.
Betty;









¿Qué te escondes detrás de un cojín? Genial, yo te sigo el rollo. Vamos a llevarnos bien, tu da la cara que yo me pongo contra la pared. Supongo que no siempre, pero a veces, tendremos que reírnos de esto, ¿no? No perdemos nada, excepto el tiempo que a tu lado siempre será placer reñido con sorpresa y regalo. Ver el sol en invierno, el agua helada del mar y una ducha caliente. Que nada se marchita, excepto un ramo de flores y nada se acaba si alguno de estos dos no quiere. Bebe de ese vaso de agua que nos quedan un par de gotas más. Ni el whisky, ni el ron, ni tan siquiera el vodka podrán emborracharnos más de lo que hacen nuestras salivas cuando se mezclan. El deseo de hacer las cosas, las necesidades de hacer otras. Por placer, por necesidad, nos equivocamos sin remedio alguno. Aquí termino, aquí finalizo algo que he escrito a penas sin ganas, sin firma y sin nada, porque últimamente me la suda todo.
ROCK&ROLLQUEEN
KISSES,XOXO









